NEGACIÓN
Me siento solo. Esto duele mucho.
Cuando entro en la habitación y te veo, pienso que algún día volverás. Que todo fue una pesadilla. Que tu sonrisa volverá a arrugar tu mirada suave y limpia. No, claro que no te has ido, mañana, pasado… no tardarás, pero volverás. Sé que me amabas, sé que me amas. Y eso… eso jamás morirá. Entraré un día y bajo las sombras que proyecta la luz del pasillo, veré tu silueta y sentiré el calor que ya no siento. Me meteré bajo las sábanas y nuestros cuerpos se encontrarán, se rozarán, se fundirán en la calidez de nuestro imperio. Sentiré tu vida y mi destino. Estarás conmigo. Sí, sé que volverás. Hasta entonces… me conformo con saber que dejaste tu cuerpo en la cama y podré soñarte y mirarte hasta que regreses de allá donde estés ahora.
DEPRESIÓN
Sentado en el sillón miro a la cama y te sonrió mientras duermes. Pero tú no estás. Veo tu dibujo sobre el colchón, pero las sábanas no están arrugadas. Flotas. Sobre el colchón, sobre mis miedos, sobre mi dolor.
Te acaricio desde lejos. Llevo mi mano desde el valle de tu cintura hasta mis caderas, porque siempre serán mías, aunque ya mis dedos no las sientan. Te has ido. Ya no estás, pero aún te veo.
























